Un reciente estudio realizado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) destaca que, hacia 2034, la minería del cobre en Chile experimentará una importante reducción en el consumo de agua proveniente de fuentes continentales, sustituyéndola en gran medida por agua de mar, cuyo empleo se incrementará un 157%. La transformación se sustentará en la puesta en marcha de más de 40 proyectos de desalación en las regiones de Tarapacá y Antofagasta. Según el informe, se prevé que el consumo total de agua en la industria minera alcanzará los 23,7 m³/s para el 2034, marcando un crecimiento anual promedio del 2,3%. En esta nueva configuración, el agua de mar constituirá el 69,8% del total utilizado, lo que contribuirá a aliviar la demanda sobre las reservas continentales. Cristina Pardo de Vera, vicepresidenta de ACADES, enfatizó que el país avanza decididamente hacia la seguridad hídrica, mediante la incorporación del agua de mar, la reutilización de este recurso y la disminución de la presión en las fuentes terrestres. El informe subraya además que la implementación de una gestión integrada de cuencas, junto con estrategias de eficiencia en el uso del agua, serán fundamentales para garantizar el éxito y la viabilidad de estos ambiciosos proyectos. La inversión prevista en desalación se sitúa en USD 22.159 millones, cifra que permitirá movilizar un caudal que superará los 45 m³/s en los próximos años.
Autor: Roberto Sánchez