El Banco Central ha presentado el desglose del Producto Interno Bruto (PIB) a nivel regional correspondiente al año 2024, en el que Tarapacá se distingue notablemente. La región alcanzó un crecimiento del 4,0%, cifra que supera ampliamente el promedio nacional del 2,6% y la posiciona como la segunda en expansión dentro de la macrozona norte, solo por detrás de Antofagasta, la cual registró un 7,3%.
Este sólido desempeño responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales. La vocación productiva de la región se vio reflejada en los primeros dos trimestres, en los que Tarapacá lideró el crecimiento nacional con un 9,1% en cada periodo. Sin embargo, el tercer trimestre evidenció una desaceleración, con un crecimiento de apenas 2,6%, resaltando la volatilidad e influencia de los precios internacionales de los commodities y la demanda externa, elementos que escapan al control directo del ámbito local.
La minería del cobre se erige como el principal motor de este crecimiento, aportando el 38% del PIB regional. Los beneficios derivados del buen precio internacional y la estabilidad en la producción permitieron que Tarapacá se destacara a nivel nacional. Además, la explotación de minerales no metálicos, tales como el yodo y la sal, reforzó la base exportadora y el perfil minero de la localidad. Sectores complementarios como la industria pesquera, los servicios personales y el comercio mayorista relacionado con las operaciones internacionales también jugaron un papel, aunque en menor escala.
No obstante, ciertos sectores presentaron debilidades; en particular, la construcción, el comercio detallista y el ámbito de restaurantes y hoteles mostraron incidencias negativas, lo que subraya la necesidad de diversificar la matriz productiva para mitigar la vulnerabilidad ante choques sectoriales. En cuanto al consumo de los hogares, Tarapacá experimentó una estabilidad en comparación con 2023, pese a que ciertos rubros como bienes duraderos y no duraderos mostraron alzas, las contracciones en el sector de servicios generaron un balance neutro, lo que apunta a una cautela en el gasto discrecional potencialmente influenciada por expectativas inflacionarias o por niveles de endeudamiento acumulados.
De cara al 2025, las proyecciones del Banco Central sitúan el crecimiento nacional entre 1,75% y 2,75%, con una inflación estimada en un 3,8%. En el caso de Tarapacá, existen sólidos fundamentos para sostener su dinamismo, impulsados por inversiones en infraestructura pública vinculadas al Corredor Bioceánico Vial, una cartera de proyectos identificada por el Gabinete Procrecimiento, y condiciones internacionales favorables, destacando el buen precio del cobre, el aumento de la inversión extranjera y el crecimiento en las exportaciones. Sin embargo, el principal desafío radica en optimizar la coordinación entre los sectores público y privado para asegurar la efectiva ejecución de las inversiones necesarias en un contexto global repleto de incertidumbres, marcado por tensiones comerciales internacionales y una guerra de aranceles que amenazan el comercio global y, en consecuencia, la economía regional.
La información fue presentada por el Seremi de Economía en Tarapacá, Jorge Julio Robles, en el marco de la publicación original en El Reportero de Iquique.
Autor: Jorge Rojas