Rodrigo Quian Quiroga, físico argentino: “Hoy la diferencia entre el humano y la IA es mucho más sutil”

El reconocido neurocientífico relata cómo una asociación inesperada con Jennifer Aniston lo condujo a profundizar en la esencia de lo humano, revelando el funcionamiento único del cerebro y la respuesta abstracta de determinadas neuronas.

Rodrigo Quian Quiroga, físico y neurocientífico argentino, ha encontrado en la rubia actriz Jennifer Aniston una fuente inusual de inspiración. A consecuencia de la insistencia de la popular actriz, Quian Quiroga desarrolló una relación conceptual que, a pesar de ocasionarle algunos recelos en ciertos colegas, le permitió dar respuesta a una de las interrogantes que orienta su carrera: ¿qué es lo que nos define como humanos? En una experiencia llevada a cabo hace 20 años en un hospital de la Universidad de California en Los Ángeles, un grupo de pacientes epilépticos con implantes cerebrales fue sometido a un experimento que buscaba identificar reacciones neuronales ante imágenes de personalidades conocidas. El objetivo no era evaluar la memoria factual o episódica, sino detectar respuestas a nivel del hipocampo que pudieran representar un reconocimiento conceptual. Así, al presentar diversas imágenes y nombres de celebridades, el investigador pudo constatar que ciertas neuronas mostraban respuestas invariantes ante la imagen cambiada, estableciendo la famosa ‘neurona de Jennifer Aniston’.

Durante una reciente conferencia en el Festival de Ciencia Puerto de Ideas en Antofagasta, Quian Quiroga relató que este hallazgo fue determinante para formular la noción de ‘neuronas de concepto’, término que eligió al publicar su artículo científico, dejando atrás la mítica denominación popular. Además, aprovechó la oportunidad para vincular sus investigaciones con la cultura popular, publicando ensayos como “Cosas que nunca creeríais: de la ciencia ficción a la neurociencia”, en el que desglosa fundamentos científicos detrás de películas icónicas como 2001: Odisea del espacio, Matrix, Inception y Abre los ojos, demostrando cómo estas ficciones han permeado en nuestra realidad.

En relación a su inquietud sobre qué distingue el cerebro humano de los de otros animales, Quian Quiroga expone que, aunque anatómicamente los cerebros puedan parecer similares, la diferencia radica en el modo de funcionamiento. Las neuronas del hipocampo humano son capaces de codificar abstracciones, lo que posibilita al ser humano recordar y estructurar pensamiento en términos esenciales. Este descubrimiento se vio favorecido por su formación en matemáticas y física, la cual le permitió aplicar algoritmos y metodologías innovadoras para detectar señales neuronales que anteriormente pasaban desapercibidas.

Asimismo, el científico hace referencia a la controvertida búsqueda de las denominadas “neuronas de la abuela” en modelos animales, un concepto propuesto inicialmente por el investigador del MIT, Jerry Lettvin, y revalorizado tras los hallazgos de Charles Gross en primates. Mientras numerosos laboratorios no lograron identificar estas neuronas en animales, Quian Quiroga fue capaz de detectarlas en humanos, diferenciándolas de sus homólogas conceptuales.

Finalmente, ante el auge de la inteligencia artificial, el investigador destaca que para él esta tecnología representa, al mismo tiempo, una herramienta de gran potencial y un desafío. Recuerda que hace 15 años la diferencia entre humanos y computadoras se basaba en la capacidad de cálculo, pero hoy en día esa línea es mucho más difusa, sobre todo cuando las máquinas son capaces de aprender y diseñar sus propios algoritmos. Según Quian Quiroga, esta realidad refuerza su interrogante central, al evidenciar que lo que verdaderamente distingue a la inteligencia humana es su habilidad para generar abstracciones y concentrarse en lo esencial.

Autor: Roberto Sánchez

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