Después de 34 días sin celebrar una victoria, Colo Colo volvió a la acción en la Liga de Primera, tras haber quedado inactivo desde el empate 1-1 con Palestino el 27 de marzo. La victoria por 2-0 frente a Coquimbo Unido se presentó en un contexto cargado de tensión y cambios internos, levantando el ánimo del plantel y de sus aficionados. Este encuentro, correspondiente al 14º partido oficial del año (incluyendo el cotejo contra Fortaleza), fue el escenario ideal para que el entrenador Jorge Almirón continuara buscando la combinación perfecta entre equipo y estructura para alcanzar sus objetivos.
En cuanto a la alineación, Almirón efectuó cuatro cambios respecto al once inicial utilizado contra Racing al retirar a Brayan Cortés, Sebastián Vegas, Esteban Pavez y Salomón Rodríguez. A pesar de las expectativas sobre un posible cambio de esquema, el equipo mantuvo la línea de tres en la defensa, confiando en la capacidad de Mauricio Isla y Lucas Cepeda por las bandas. El adversario, que se concentró en cerrar espacios en su propio campo durante el primer tiempo, permitió al Cacique destrabar el juego y abrir el marcador de forma temprana: en el minuto 13, tras una jugada a balón parado, Claudio Aquino ejecutó la jugada que permitió a Marcos Bolados anticiparse y anotar, adelantando el marcador 1-0.
La ventaja se vio reforzada en el minuto 42, cuando, tras una gran asistencia de taco de Javier Correa, Bolados remató desde cerca del primer palo de Diego Sánchez para sellar el 2-0. En el mediocampo, la ausencia de Pavez llevó a Arturo Vidal a asumir un rol más posicional, limitando sus desplazamientos; posteriormente, en el segundo tiempo, Vidal fue reemplazado por el jugador que portaba el número 8.
El buen desempeño de Colo Colo incluso afectó la tradicional solidez de la defensa de Coquimbo Unido, forzándola a mostrar algunas vulnerabilidades. La modificación en la disposición del rival se hizo evidente, ya que los piratas optaron por presionar más arriba y manejar el balón de forma más atrevida, lo que generó incomodidad en el Cacique. Además, la expulsión de Manuel Fernández en el minuto 72 marcó un golpe más en el desarrollo del partido, reduciendo la competitividad del rival.
Por otro lado, el partido se llevó a cabo con importantes medidas de seguridad y organización, ya que el Estadio Monumental volvió a recibir público luego de la jornada trágica del 10 de abril. Con un aforo reducido a 30 mil espectadores, finalmente asistieron 17.756 personas. En la previa, Aníbal Mosa, timonel de ByN, y Gonzalo Durán, delegado presidencial, recorrieron el perímetro del recinto para supervisar las reforzadas medidas de seguridad, contando inclusive con el sobrevuelo de un helicóptero de Carabineros.
La ficha técnica del encuentro refleja un sólido desempeño por parte de los albos, que, a pesar de una baja actividad en el año, regresaron al liderazgo del torneo con una victoria esencial. El partido concluyó con goles de Marcos Bolados –el primero tras tiro libre de Claudio Aquino y el segundo tras pase de taco de Javier Correa–, y contó con la dirección arbitral de J. Cabero, quien además amonestó a Vidal y expulsó a Manuel Fernández en el minuto 72.
Este triunfo, tan necesario después de semanas difíciles, sella el reencuentro del Cacique con la victoria en el Torneo Nacional, dejando abiertas grandes expectativas para los tres partidos pendientes en la temporada.
Autor: Jorge Rojas